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Tailandia Viajes

Después de la tormenta…

Estamos en el Villarejo de la Peñuela tailandés, perdidos en pueblito a media hora de Chiang Mai.

Bueno, ahora ya estoy al día total, jeje, solo me falta contar como se fueron los últimos amigos, volvimos a Bangkok desde Phnom Penh, sin problemas, esta vez en avión, llegamos a la casa donde nos habíamos quedado Alberto y yo (la de los años 40, jeje) y fuimos a cenar a un sitio modernillo guay de al lado.

Entonces descubrimos que al día siguiente, el lunes 13, era el Bangkok shut down, super famososo aquí. El tema es que los manifestantes planeaban bloquear todo el tráfico de la ciudad. Un par de días antes había habido tiros en la zona de Khaosan y se estaba calentando el ambiente. Así que la dueña del bar nos dijo que sería muy complicado llegar al aeropuerto al día siguiente.

Al llegar a casa, Alberto y yo nos pusimos a investigar, y miramos las webs de las embajadas, la española advertía de las dificultades para el tráfico y tener en cuenta si se tenía que ir al aeropuerto, también daba teléfonos de contacto por si había alguna emergencia y aconsejaba no acercarse a las zonas donde estaban los manifestantes (y cosas varías), otras embajadas como la de Estados Unidos recomendaban a sus ciudadanos irse, no venir y a los que residentes, almacenar víveres para dos semanas.

Así que estaba claro que no podían marcharse sin una última aventura (los otros tuvieron las motos, estos el shut down). En ese momento Mar quería irse ya directamente a dormir al aeropuerto, los otros la frenaron. Al día siguiente, todos estaban más relajados, fuimos a hacer unas últimas compritas por Khaosan, que estaba sorprendentemente vacío (no parecía ni la misma calle), entonces, vimos a otros guiris que se iban para el aeropuerto, no eran ni las 12 de la mañana y su vuelo era la 1.40, pero se iban por si las moscas, pero entonces Mar y Eli estaban muy relajadas, jeje. David y Alberto incluso se habían ido a dar un masaje. Yo reconozco que me estaba poniendo muy nerviosa, pero no les iba a obligar que se fuesen al aeropuerto.

Entonces cuando fuimos a buscar a los chicos a la salida del masaje, se nos acercó un chico, Toni, de Premià de Mar y nos dijo que nos fuésemos, él llevaba dos años viviendo en Tailandia y estaba alucinando con lo que había pasado de los tiros, además venía de una muy mala experiencia, estaba muy negativo. Pero motivó a que nos espavilásemos, así que a las dos y pico, nos despedimos y los dejamos en un taxi para el aeropuerto…

Pues bien, a los 40 minutos nos dijeron que habían llegado, mejor que ninguna otra vez, solo habían encontrado una calle cortada, y muy poco tráfico. Así que los pobres estuvieron hoooooras en el aeropuerto.

Alberto y yo queríamos irnos de Bangkok, un poco por el shut down, un poco porque ya habíamos tenido suficiente Bangkok y nos apetecía otra cosa. Así que empezamos a valorar si bajar a las playas del sur o subir para Chiang Mai otra vez (que nos encantó y donde queríamos hacer algún curso). Al final buscando vuelos y hoteles, decidimos Chiang Mai y cogimos un avión por 16 euros para el día siguiente y un hotelito con piscina cuco en las afueras para descansar después de tres semanas de visita ajetreadísimas.

Llegamos al aeropuerto y nos vino a buscar el propietario del hotelillo, un francés simpático casado con una tailandesa y muy muy hablador (además no se daba cuenta de que el francés de Alberto y mío es bastante limitado). Nosotros creíamos ir a un sitio un poco en las afueras, pero veíamos que el trayecto en coche era largo, al final nos trajo al lugar, el Lanna Saithong Resort, una casa tradicional Lanna (típica de esta zona), de lujo total, y con un jardín y una piscina maravillosos. Así que decidimos tomarnos los días que íbamos a estar aquí como de relax total, y cuando vimos que además daban cenas, y el desayuno estaba incluido, pues ya no nos preocupamos de estar tan aislados, de hambre no moriríamos, jeje.

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Después de tres semanas de turismo sin parar, el salto a Camboya, la locura de despedida y nuestro viaje a Chiang Mai, también con mil horas de antelaciones y tal, también nos merecíamos un descanso.

Así que han sido días de relax total, super reponedor. Nos hemos dedicado a los placeres de la vida. Todas las mañanas un desayunito rico:

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Luego un poquito de piscina:

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Cuidados de la mente y el cuerpo:

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Bicis: (yo cogí la rosita con cesta, y mirad cómo se llamaba!!!)

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Además este es el país de Alberto, porque hay wifi en toooodas partes.

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Y a esperar a la cena con ilusión, porque han sido unas cenas excepcionales.

Cada día nos han puesto cosas diferentes, todas sin pedirlas, con entrantes, plato principal, postre, un menú exquisito y variado que nos ha hecho acercarnos más a la gastronomía y hemos descubierto mil cosas nuevas, entre otras, la fruta de la pasión o maracuyá, que ninguno de los dos habíamos comido antes, pero era raro porque el saber era muy muy familiar, de hecho nos gustó tanto y lo debimos remarcar tanto que nos han comprado una cesta para nosotros, ñam ñam.

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Alberto, que los que lo conocen más saben que es gran amante de los animales (ironía total) además hace amigos en la cena, y allá donde va, os dejo la foto de la prueba (que pena que no hiciese vídeo para oír el: «quitameló»).

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No os cuento más sobre las cenitas aquí porque creo que Alberto va a preparar un post en su blog.

Bueno, mañana nos vamos a Chiang Mai ciudad, con ganas del Sunday market, aunque he visto que el del Saturday también mola. Y el lunes empiezo un curso de orfebrería, ya os contaré…

4 respuestas a «Después de la tormenta…»

bravo et merci pour ce magnifique «reportage’ sur notre tres belle region qu’est le nord de la thailande, en particulier sur notre petit village ( qui se nomme tokotoque), et bien sur, un grand grand merci pour vos tres belles photos faites dans notre petite propriete, Saithong et moi-meme ( le bavard ) nous sommes ravis d’avoir ete en votre contact pendant ces quatre jours,nous vous remercions tres sincerement d’avoir apprecier la cuisine de Saithong, le calme de notre environnement, et vous souhaitons une excellente continuation de votre voyage.

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